
Al llegar a las cercanías de uno de los vehículos, traté de entablar comunicación con el piloto siguiendo el protocolo ICAO, lo cual probó ser inútil.
A su vez, los tripulantes no intentaron comunicarse y no hicieron claras sus intenciones, hostiles o no. Aún así pude darme cuenta que parte de la tripulación eran civiles humanos que ingresaban al vehículo de forma (aparentemente) voluntaria. Esto fue sorprendente ya que hasta ese momento asumía que todos los que nos encontrábamos en el lugar teníamos la intención de repeler las posibles acciones hostiles de los tripulantes.
En un segundo intento por lograr comunicación, hice notar que los habitantes de este planeta tenemos una civilización relativamente avanzada, conocimientos sobre ciencias y somos pacíficos según convenga. Haciendo dibujos en la tierra mostré algunas demostraciones de ello: demostré que tenemos conocimiento sobre Pi y cómo calcularlo, que usamos base 10 y que estamos al tanto de la teoría heliocéntrica. Todos estos esfuerzos fueron infructuosos. No detecté ningún tipo de reacción por su parte, y las pocas reacciones que obtuve fueron claramente de confusión y no entendimiento.
Después de esto el vehículo emprendió vuelo una vez más llevándose a los civiles a un destino desconocido.

Continué haciendo contacto visual hasta donde me fue posible.